
El tallador terminó de mezclar el mazo. Luego de cortar, quema la primera carta y se dispone a dejar caer (flop) las tres primeras de las cinco que forman las comunitarias.
La función ha comenzado. Presten mucha atención a lo que viene, tanto lo que dicen esas cartas como el texto.
El flop es uno de los momentos clave del hold ‘em. En un solo movimiento, el 60% de las cartas comunes estarán a la vista. Ese porcentaje sube a más del 70% si consideran las 2 de bolsillo: dispondrán de 5 de las 7 cartas totales para combinar el juego máximo posible.
En realidad, todas las instancias son importantes, pero las trascendentales son el antes y el después del flop.
Textura
El flop está formado por tres cartas. Llamaremos “textura del flop” a la forma en que interactúan estas cartas entre sí con respecto a las que se tienen y cómo se supone que inciden sobre las dos ocultas del rival. En concreto, hay dos lecturas.
1. Cuánto y cómo nos favorece el flop. Empecemos por lo más fácil: cómo incide sobre las cartas propias:
a) Qué se ha espejado.
b) Qué posibilidades hay de mejorar el juego. Dependerán de los proyectos que se hayan abierto o cerrado.
2. De qué manera favorece al rival. La aproximación más sencilla es la de asumir que la mayoría de los jugadores aprecian los mismos atributos que nosotros: las cartas altas —especialmente los ases—, que sean del mismo palo y conectividad.


