En el flop vuelan tres blancas:
3 de trébol, 6 de corazones y 9 de picas
P3 lo chequea con cara anodina. En cambio, al llegar el turno de p6 nos da la impresión de que fuera a apostarlo, para luego desistir y pasar. Eso nos frena y, también, lo chequeamos.
Ambos vuelven a pasar. P3 parece en otra.
Números. Pozo: $170.
Pregunta. ¿Qué hacer ahora?
Análisis. No hay que dejar pasar la oportunidad de apostarle a esa jota. Mandamos pre flop, lo hemos hecho antes mostrando cartas altas y ahora nos chequean por dos veces, ¿por qué no representarla?
Respuesta. Mandamos $90, un poco menos del 50% del valor del pozo. Podría haber sido menos, pero ante la duda elijan la opción mayor. Si no tienen nada, van a tener que dejar correr. Si tuvieran una de las del flop, ver no sería una decisión agradable para tomar. De p6, el jugador sólido, estamos casi seguros de que iría al mazo; p3 es un misterio. Desde luego que pueden estar enlenteciendo o ir a algún dibujo: ya ve remos.
Números. Pozo: $260. Chances del pozo ofrecidas: 2,9:1.
Acción. P3 foldea instantáneamente, pero p6 lo piensa un largo rato. Luego de irse al mazo dice:
—Yo tenía un 6; ¿qué tenías?
—Esto—respondemos, al mismo tiempo que levantamos la pesada figura negra que lleva lacrada la palabra “apuesta” en uno de sus lados y que va a la izquierda del pie.
Nos devuelve la sonrisa.
El pie es la posición de privilegio.


