Antecedentes. Muchos de los jugadores de la mesa del ejercicio anterior participan en la actual, pero ahora es de diez: había dos mesas, una se cerró, y de dos se hizo una.
P4 es un jugador agresivo y que ha participado mucho, motivo por el cual su pila de fichas se vio sometida a unos cuantos altibajos. Los de más continúan siendo sueltos, aunque sin esa cuota extra de agresividad. P1 y p2 son ajustados, aunque de distinto linaje.
Cartas. En p5 recibimos 6 de corazones y 6 de diamantes
Acción. P1; p2 y p3 foldean. P4 mx3: $30.
Números. Pozo: $45. Para ver: $30. Chances: 1,5:1.
Pregunta. ¿Ver o no ver?
Análisis. Desde los fríos números nos encontramos en peores condiciones que antes. La suma es la misma: $30, pero las chances son ligeramente peores. Pero eso no tiene importancia. Los factores que marcan la diferencia son cuatro.
1. Un par de 6 no es lo mismo que uno de 3.
2. Esta vez el que está en desventaja de posición es el rival. Todos los argumentos en contra, producto de la mala posición que teníamos con el par de 3, en el ejemplo anterior, pasan a ser ventajas.
3. Entrar a un pase con un par de 6 es ir a buscar el set en el flop. Como el set es un juego tan poderoso, las más de las veces será ganador; así y todo haya varios involucrados en la parada. En esta oportunidad, que dan varios jugadores por hablar y que podrían entrar dado que son sueltos. Además, al no ser agresivos, otorgan ciertas garantías de que la inversión sea mínima. Si alguno mandara fuerte, habrá que ir al mazo.
4. Pero el set es un premio a la constancia. Según hemos visto saldrá, aproximadamente, 1 de cada 8 veces. Por eso, cuando se lo espeja, hay que remontar las pérdidas de las oportunidades en que se hizo agua. Ese escenario es plausible cuando, además de que participen muchos, las chances implícitas son altas. Es lo que habitualmente sucede en las mesas de efectivo. Ciegos bajos en comparación con el stack de los jugadores: el stack es profundo.
Respuesta. Las condiciones están dadas para que se pueda ver.


