“Los últimos serán los primeros”.
Antecedentes. Mesa de efectivo en un hotel de lujo como el Conrad. Como sucede en casi todas ellas, sus integrantes son sumamente sueltos. No dejan pasar la oportunidad de probar suerte en todos los pases. Las peores cartas puede que vayan al mazo, pero otros factores son tenidos en cuenta por pocos.
P3 es un jugador que además de ser suelto defiende su limp del que suba, siempre y cuando no sea demasiado. Y cuando digo “demasiado” estoy hablando de mxl O para arriba.
P5 es una dama muy simpática y muy suelta también. Si se la apura, en cambio, va al mazo.
P6 es un joven y buen jugador al que ya conocemos.
En cuanto a nosotros, esta noche nos ha ido bien jugando AyA. No encontramos motivos para cambiar.
Cartas. En el pie: K de corazones y Q de diamantes.
Acción. P1 y p2 van al mazo. P3 ve. P4 va al mazo, mientras que p5 y p6 ven. P7 foldea.
Números. Cuatro jugadores adentro hasta el momento, al incluir al ciego grande. Pozo: $36. Chances que ofrece: 4,5:1.
Pregunta. Toca hablar. ¿Cómo jugar a los monarcas? ¿Vemos o mandamos?
Análisis. A nadie se le ocurriría ir al mazo con esas cartas. Ver está muy bien. No son cartas tan buenas, y que haya jugadores que defienden conlleva el riesgo de que mandar funcione como un edulcorante. Pero tres son los motivos que justifican hacerlo:
1. Es probable que sean las mejores cartas hasta el momento.
2. Supongamos que vuela una de las dos cartas que tenemos en el flop. Con cuatro jugadores adentro no se tendrían seguridades mínimas de tener el mejor juego.
3. Y finalmente la más importante. El dominio que nos otorga sobre los limpers la ubicación: el pie.
Respuesta. Mandamos $50. Quizás no sea suficiente, en estas mesas no es fácil mover a los que limpiaron, pero más sería sobreapostar. Si no tuvieran nada, con esas cifras nos aseguramos darle chances desfavorables a todos para entrar.
Acción. Los ciegos y p5 van al mazo. P3 y p6 completan.


